Proyecto 2017/2018: Luchando por la inclusión

La Unidad Educativa Luis Espinal de Collpani se encuentra situada a una altitud de 4.080 m, en el Departamento de La Paz-Bolivia, ciudad de El Alto.

El 22 de enero de 1983 los vecinos y vecinas decidieron construir con sus manos, si era necesario, la primera escuela del vecindario. Fue así que recurrieron al sacerdote alemán P. Sebastián Obermayer para el financiamiento de la infraestructura.
La Hna. María Teresa Lajusticia, fundadora y perteneciente a la congregación de las hermanas de la caridad Santa Ana, se interesó en el proyecto y lo impulsó hasta terminar la obra.

Fue así que en noviembre de 1982 se puso la piedra fundamental en el lugar donde iba a comenzar una escuela para el vecindario de Collpani conformado por campesinos, artesanos y mineros jubilados.
Junta Vecinal cedió en su integridad los terrenos de la zona para la construcción del nuevo establecimiento educativo. Y todo el vecindario empezó a hacer adobes turnándose por jornales completos sin paga.
El 7 de febrero de 1983 comenzó el curso escolar. Los 115 estudiantes de primaria y secundaria comprendidos entre 4 y 16 años, empezaron sus clases en un pequeño almacén prestado sin pupitres ni sillas, sentados en adobes, pero con mucha predisposición de aprender.
El 23 de marzo de 1983, por deseo común de los vecinos de la zona, se dio nombre al Colegio Técnico Industrial y Agropecuario “PADRE LUIS ESPINAL CAMPS”, en memoria del sacerdote Jesuita asesinado tres años antes por defender los derechos humanos.

La hermana Teresa Flores, indicó que el colegio fue equipado gracias al apoyo del padre Sebastián Obermaier y a las Hermanas de la Caridad. “Existía el plan de apoyar a las familias que pedían educación para sus hijos y este proyecto no se conformó con solo darles clases, sino que había que aprovechar el entorno físico, el contexto social y económico”, manifestó.
El centro es propiedad de las hermanas de la caridad de Santa Ana, pero funciona con un convenio con el Estado. Los estudiantes no pagan pensiones, según dijeron los profesores.

El 17 de mayo se inauguró el invernadero, costeado por católicos alemanes y por las hermanas de la caridad de Santa Ana, ese mismo año se compró una finca de 9 hectáreas en “Pochocollo”. Años más tarde se adquirió otra finca de 14 hectáreas en “Quentavi” con el mismo fin y utilidad. Dichos terrenos son explotados por los estudiantes de grado técnico en agropecuaria y  toda la producción es administrada por las hermanas, que venden los productos y derivados.

Evangelización, alfabetización, formación agrícola… todo giraba sobre el mismo objetivo:

educar integralmente a niños, niñas y estudiantes jóvenes, capacitándolos, para que sean ellos mismos los que aprovechen los recursos de su tierra y vivan en buenas condiciones aportando bienestar a su comunidad.

En marzo de 1990 se inauguró el segundo piso del Colegio Humanístico-Técnico-Agropecuario “Luis Espinal Camps” de Fe y Alegría.

Hoy la Unidad Educativa cuenta con una gran infraestructura, con aulas suficientes para albergar a los 1900 estudiantes, desde Preescolar hasta el último curso de bachillerato. Cuenta también con talleres de mecánica, electricidad, corte y confección, computación y agronomía.

Brinda servicios complementarios entre ellos el comedor escolar organizado por las hermanas de la caridad de Santa Ana que atiende a 200 comensales, el salón múltiple para 800 personas, un polideportivo multifuncional cubierto, dos salas de audiovisuales, laboratorios y capilla y un vasto campo con su granja de ovinos, vacunos, porcinos, aves, conejos y llamas.

En síntesis es un centro educativo comunitario hecho de solidaridad, fraternidad universal, cercanía, solicitud, ternura de transformación permanente en busca de una comunidad acogedora y solidaria que llene las mesas vacías de pan y haga realidad el vivir en armonía con todos.

Desde hace 31 años, el colegio de convenio Luis Espinal Camps, de El Alto, enseña a sus alumnos de secundaria ramas técnicas, por lo que sus bachilleres son además técnicos medios. Esta unidad ha aplicado el nuevo modelo educativo desde entonces. Las clases en las ramas técnicas se realizan por las tardes, tres días a la semana. Los estudiantes deben escoger entre Agropecuaria, Carpintería, Corte y confección, Electricidad y Mecánica.

Sus estudiantes se benefician igual con un plan de padrinos desde la fundación Juan Bonal, que envía dinero para ayudar al establecimiento. Un grupo de 200 estudiantes de escasos recursos económicos tiene acceso al comedor de 13.00 a 15.00.

Después de la visita y colaboración en el colegio (Luis Espinal Camps) de uno de los maestros del centro Santa Ana de Huesca. Se ha apostado por realizar allí un proyecto solidario.

En el centro no se cuenta con los suficientes recursos de apoyo en las aulas y al profesorado para atender de una forma óptima a los alumnos. Son muchos estudiantes en cada aula (35) y de características muy diversas entre ellos. Por ejemplo, en quinto de primaria hay muchos alumnos que no saben ni escribir ni leer. Esto dificulta el desarrollo normal de las sesiones en el aula. En el colegio cuentan con un pedagogo terapeútico que apoya a aquellos alumnos con mayores dificultades durante solamente un tercio de jornada.

Dicho proyecto se realizaría para formar y consolidar un clima de inclusión en el centro, donde aquellos alumnos con riesgo de exclusión social puedan desarrollarse dentro del aula con el resto de sus compañeros.

Para ello, es necesario que los profesores se conciencien de esta apuesta de centro. Se forme al profesorado sobre dicho tema y se les pueda apoyar dentro de las aulas, dándoles pautas y apoyo físico.
Con dicha práctica se mejorará tanto la participación del alumno con dificultades en el día a día del aula como el grado de satisfacción de los docentes y padres.
Sería necesaria la contratación de una persona que pudiera realizar dicha labor en el centro de sensibilización y apoyo dentro del aula a estos alumnos y profesorado para realizar una inclusión eficaz.