LA PARÁBOLA DEL CUERPO

En el área de Religión los alumnos de 2º y 3º de Infantil hemos desarrollado nuestro cuidado y respeto a través del centro de interés “La parábola del cuerpo”. Durante varias sesiones hemos jugado con nuestro cuerpo como herramienta para sentirnos y relacionarnos con los demás. Partimos del símbolo del cuerpo donde todos los órganos son importantes y esenciales porque tienen una función que compartir con el resto: si algo falla, todos se resienten (1Cor 12, 12-26).

Con la ayuda de la expresión corporal, la interioridad, las canciones, vídeos, objetos, el contacto y relación con los compañeros fuimos favoreciendo nuestra atención y aprecio por nuestro cuerpo físico, emocional, mental y espiritual.

Empezamos una primera sesión poniendo nuestra atención en las manos: a través de juegos de expresión corporal nos dimos cuenta de cuántas cosas podemos realizar con ellas. También las observamos con todo detalle; las acariciamos con cariño, primero las nuestras y luego las de los compañeros. ¡GRACIAS POR NUESTRAS MANOS!

En la siguiente sesión fijamos nuestra atención en los pies: ¡andar, saltar, correr, bailar, desplazarnos como ranas, canguros, elefantes, bebés, ancianos, en el barro, tímidos, preocupados, con prisas, emocionados! ¿Qué más se os ocurre? Y todo ello, gracias a los pies, que todo el día soportan nuestro peso; se merecen nuestro cuidado, que los acariciemos (aunque el olor apremia después del movimiento). ¡GRACIAS POR NUESTROS PIES!

¡Y qué regalo nuestras pequeñas ventanas que nos abren a un mundo inmenso! ¡Cuánto expresamos a través de nuestros ojos, de la mirada! Mucho más que con las palabras. Hemos potenciado el saludo con la mirada, mirarnos en pareja durante un minuto observando minuciosamente todos los detalles de nuestros ojos, pestañas, cejas. Al final de la sesión durante la puesta en común decíais cosas preciosas sobre vuestros compañeros. ¡GRACIAS POR NUESTRO OJOS!

En nuestra última sesión jugamos con los sonidos de la naturaleza a través de un vídeo cerrando primero los ojos y representándolos después; desarrollamos la escucha de nuestros compañeros fijándonos en lo bonito de nuestras voces cuando susurramos y nos dimos cuenta del regalo de poder comunicarnos por la palabra. ¡GRACIAS POR LOS OÍDOS!

Nos quedamos sin realizar una sesión final centrada en la boca. Quizás la podéis realizar en casa si estáis animados incluso vuestros hijos os pueden ayudar a repetir las anteriores. ¿Qué podemos hacer con ella? Imaginación en marcha ….. besar, silbar, cantar, gritar, hablar … ¿Y si acariciamos nuestros labios? ¡Qué sensibles son! ¡GRACIAS POR LA BOCA!

Os dejo con una oración que nos invita a cuidarnos y ser conscientes de nuestros superpoderes.

No tienes manos

Jesús, no tienes manos.

Tienes sólo nuestras manos

para construir un mundo donde reine la justicia.

Jesús, no tienes pies.

Tienes sólo nuestros pies 

para poner en marcha la libertad y el amor.

Jesús, no tienes labios.

Tienes sólo nuestros labios

para anunciar al mundo

la Buena Noticia de los pobres.

Jesús, no tienes medios.

Tienes sólo nuestra acción 

para lograr que todos seamos hermanos.

Jesús, nosotros somos tu Evangelio,

el único Evangelio que la gente puede leer,

si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.

Jesús, danos tu amor y tu fuerza

para proseguir tu causa

y darte a conocer a todos cuantos podamos.

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