Las experiencias personales son grandes arcones que recogen infinidad de aprendizajes para los seres humano. Una excursión con la familia, un fin de semana compartido con los amigos, una tarde de juegos en el parque, plaza o calles de nuestra ciudad o pueblos ponen a prueba nuestros conocimientos conectando ideas, reflexionando sobre el porqué de las cosas adquiriendo nuevos conceptos, estrategias o habilidades.

Los alumnos de quinto de Primaria, inmersos en el estudio de las características de los animales y su clasificación, fueron invitados a viajar hasta las profundidades de los mares y océanos del planeta Tierra a partir de una galería de imágenes que la maestra les había proporcionado tras su viaje al Aquarium de San Sebastián. Aprovechando la riqueza que se muestra en este lugar, la profesora del área fotografió decenas de vertebrados e invertebrados del ecosistema acuático-hábitat marino para que los niños y niñas pudieran contemplar la diversidad de flora y fauna de mares como el Cantábrico, Mediterráneo o Caribe.

El reto no era simplemente clasificar e identificar grupos de animales sino que debían organizar la información, describirla y presentarla a través de un trabajo creativo abriendo el abanico a cualquier tipo de producto final. Los alumnos dispusieron de 3 sesiones para realizar este microproyecto siendo siempre guiados por la maestra con hojas de ruta que organizaban el tiempo de producción y metacognición. Todas las jornadas comenzaban con una rutina de pensamiento para coordinar al equipo y focalizar el trabajo (antes pensaba-ahora pienso, 3-2-1 puente, los 4 puntos cardinales) tras la cual se disponían de 20 minutos para realizar el trabajo cooperativo. Tras este tiempo se hacía una parada de 3 minutos cuestionando qué se estaba haciendo, cómo, dificultades encontradas, soluciones a ellas… lo que pretendía afianzar o reconducir la sesión en función de las necesidades. Otros 20 minutos de producción le seguían a esta parada para concluir cada jornada con la valoración del desarrollo de la clase.

Como todo aprendizaje basado en proyectos, la fase final de exposición fue clave para demostrar la capacidad de sintetizar información, argumentar la organización de instantáneas y comunicar verbalmente la experiencia de aprendizaje. Cada equipo debía asegurarse de que todos sus miembros controlaran los contenidos del tema, la riqueza del vocabulario, pronunciación y tono de vez adecuado, control del cuerpo… ya que la técnica cabezas numeradas les llevaría a grupos informales donde cada uno debería defender el trabajo realizado siendo coevaluado por compañeros de aula a través de una rúbrica.

La valoración ha sido fabulosa siendo conscientes los alumnos de cómo una sencilla visita a un museo marino se puede convertir en una experiencia de aprendizaje de valor incalculable.

ENLACE DE FOTOS DEL PROCESO:

https://photos.app.goo.gl/k7JsWc7E7n7hk6es8

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