Para aprender hay que vivir las experiencias en primera persona, reflexionar sobre ellas y tomar conciencia del aprendizaje. Los alumnos de 5º y 6º de Primaria se embarcan un año más, en varios programas educativos del Gobierno de Aragón en los que el huerto escolar es protagonista de su desarrollo.

“Aprendiendo a emprender” con Ibercaja se pone en marcha por tercer año consecutivo en las aulas del tercer ciclo de Primaria constituyéndose 4 cooperativas escolares de 26 alumnos cada una de ellas. Estas deberán experimentar la creación, constitución, organización y planificación de una empresa conociendo de primera mano el sistema financiero, la influencia del diseño de los logotipos y la elección del nombre de las marcas en la sociedad, el impacto de las gestiones de márketing, publicidad y comunicación en el entorno  así como la importancia del estudio de mercado para el posterior diseño de prototipos y productos finales que serán vendidos en el mercado de cooperativas el 12 de junio de 2.020. El curso pasado, los emprendedores del futuro decidieron apostar por los productos ecológicos cultivados por ellos mismos. Este año, los alumnos de ambos niveles junto con sus profesores han decidido volcar en el huerto una parte muy importante de sus esfuerzos para la producción de hortalizas que con todo cuidado y detalle supervisarán en su plantación, crecimiento, recolección y preparación para la venta.

Los trabajos han comenzado ya con talleres semanales que se extenderán hasta principio de junio. En ellos los niños realizan multitud de labores, limpieza del terreno, preparación del mismo, labrado, siembra de las diferentes semillas, riego… aprendiendo día a día cómo las claves para un buen resultado son el esfuerzo, la constancia y el trabajo en equipo.

Paralelamente a este programa, este año el centro educativo colabora en un proyecto del CITA con colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El objetivo de este proyecto es recuperar y estudiar las variedades locales a través de las semillas que por diferentes razones se han dejado de cultivar en sus lugares de origen. Concretamente, el colegio Santa Ana de Huesca ha recibido semillas de habas y bisaltos para estudiar el comportamiento de estos cultivos.

El 4 de noviembre fueron sembradas en el terreno tras la preparación del mismo, un mes después, el pasado lunes 2 de diciembre las primeras plantas de bisaltos nacieron recogiendo dicha información en el diario de campo que se irá completando con datos de las hojas, proceso de floración, frutos, granos… haciendo un estudio exhaustivo que se remitirá al CITA a finales de mayo para analizarla, contrastarla y registrarla.

Es un lujo poder contar con este espacio de aprendizaje, un laboratorio fuera de las aulas que permite desarrollar competencialmente habilidades matemáticas, científicas, metacognitivas, sociales y cívicas. Seguiremos de cerca las aventuras hortícolas de los emprendedores e investigadores de la biodiversidad quienes tienen por delante seis meses de aventura y retos en el huerto escolar.

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