Hace poco más de tres meses, con motivo de la jornada de puertas abiertas, nuestro colegio era invadido por cacerolas, tazas, teteras… simpáticos cocineros que nos preguntaban “¿Qué se cuece en Santa Ana?”. Nuestros alumnos, vuestros hijos, un tesoro compartido de familias y colegio, han crecido como personas responsables, respetuosas y comprometidas en estas cocinas mágicas que utilizan como ingredientes el cariño, la acogida, la ilusión, el entusiasmo, la motivación… para ser generaciones del futuro competentes cuya insignia y distinción sea la hospitalidad y solidaridad, valores que las Hermanas de la Caridad de Santa Ana han dejado y dejan como legado a todos los que compartimos su misión.

A través del aprendizaje por descubrimiento, la innovación metodológica, el trabajo cooperativo, los proyectos emocionales, el plan de interioridad, el fomento del espíritu emprendedor… hemos creado recetas dignas de restaurantes tres estrellas que nos han sorprendido a todos por su contenido y calidad donde la cultura de pensamiento es la principal protagonista de todos ellos. Hablamos de cada uno de los trabajos de investigación, productos finales de retos, que los alumnos han realizado desde 1º de Infantil hasta 4º de Secundaria acompañados de los chefs, sus maestros y profesores quienes con el mayor cuidado, con todo detalle, con gran amor han potenciado las pasiones y los talentos de los más de  630 alumnos que día a día crecen junto a nosotros. Las cocinas de Santa Ana, es decir, pasillos, aulas, espacios comunes… se han convertido en Museos en ambas sedes donde a lo largo de todo el año han podido contemplarse las obras de estos pequeños artistas compartiendo el esfuerzo, el pensamiento crítico, la creatividad e imaginación. Enhorabuena a todos los alumnos por enseñarnos y sorprendernos cada día, por vivir y compartir vuestros aprendizajes, por ser como sois, por contagiarnos a los profesores, familias y amigos vuestra energía y ganas de cambiar el mundo.

El pasado 19 de junio vivimos un día de celebración y fiesta, los momentos compartidos del año escolar culminaban con actuaciones en las que participaban todas las etapas educativas. A lo largo del curso la música ha sido protagonista todas las jornadas en la acogida de los alumnos y familias en la sede de Pedro Sopena o bien en las reflexiones de la mañana en la sede del Coso. Nuestra querida gramola, la cual ha presidido el hall de esta casa, nos ha deleitado con canciones que han reivindicado valores humanos, han conmemorado jornadas como la Paz, campaña de donación de sangre, tiempos litúrgicos como la Navidad, han estado presentes para celebrar la aventura del Carnaval, cada uno de los proyectos teatrales llevados a cabo durante el curso, “Cuento de Navidad”, “Mary Poppins”, “Un Quijote de cuento”, “Un viaje por el tiempo”… Con esta iniciativa empezamos el pasado 10 de septiembre acompañados con la canción “¡Qué bonito”! deseándonos un feliz curso que ha llegado a su fin.

La música que mueve el mundo protagonizó las actuaciones de cada ciclo con coreografías creadas por los diferentes profesores del departamento de EF con una de las canciones que nuestra gramola ha hecho sonar dentro de los corazones.

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La recta final del acto compartió una ilusión hecha realidad. Hay valores que identifican el proyecto educativo de nuestros centros, uno de ellos es la solidaridad. Somos Santa Ana, somos ayuda a los más necesitados, somos generosidad. Este curso nos hemos comprometido con el proyecto solidario de la red de centros en colaboración con la Fundación Juan Bonal organizando diferentes acciones que han permitido recaudar más 8.000 euros destinados a la construcción de una escuela en Mugina (Ruanda) donde las Hermanas de la congregación realizan labores humanitarias desde hace décadas. La fiesta que reunió a más de 1.000 personas estuvo impregnada por este valor. En diferentes puntos del patio de recreo se ubicaron stands y puestos donde los alumnos de las cooperativas de 6º vendieron productos como llaveros y lechugas ecológicas. Por otra parte, los alumnos de 3º ESO que cursan la asignatura de Iniciación a la actividad empresarial y emprendedora habilitaron casetas de puntería, equilibrio, pintacaras… donde las familias y alumnos podían participar por un simbólico donativo. Ambas propuestas se unieron a la labor incondicional de la AMYPA quien aportó su tiempo e ilusión preparando bocadillos y refrescos solidarios. 1.686 euros se recaudaron sumando todas las donaciones de los diferentes rincones, yendo íntegramente destinados a Ruanda, haciendo que los sueños se hagan realidad.

Stand cooperativas escolares

Solo nos queda decir gracias. Gracias a todos por los momentos compartidos, por un curso inolvidable que apaga su llama para dar tiempo al descanso, las vacaciones de verano que junto a familia y amigos nos traerán grandes recuerdos.

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