Como «broche final» a nuestro último proyecto sobre el Antiguo Egipto, los niños de 4 años hemos visitado la granja-escuela «Los mundos de Panta».                                          Nuestro objetivo, ademàs de pasarlo muy bien, era conocer dos trabajos a los que se dedicaban los egipcios: la ganadería y la elaboración del pan.  El trayecto se nos hizo muy corto y disfrutamos mucho de nuestro viaje en autobús. Cuando llegamos, nos recibió amablemente una monitora llamada Erika y nos explicó en qué iba a consistir la visita.

Empezamos por la actividad de «convertirnos en panader@s» y nos remangamos bien para ponernos en acción. Primero hicimos una montaña de harina y en el centro hicimos un agujero para llenarlo de agua. De repente, parecía «un volcán» que erupcionaba agua y rápidamente, teníamos que arrastrarla hacia delante. Lo repetimos varias veces y así fue cómo conseguimos hacer la masa, mezclando bien la harina con el agua.

Nuestras manos se pusieron pegajosas y aunque al principio nos pareció desagradable, luego nos encantó apretujar nuestro propio trozo de masa, con la que hicimos dos bolas. Una era más grande y la convertimos en «una cobra muy larga»; la otra más pequeña, en «una cobra más corta».

¿Sabéis qué íbamos a hacer con ellas?…¡un anj!. Nos hizo muchísima ilusión y nos sentimos muy orgullosos de llevarnos a casa nuestra «llave de la vida».

Después almorzamos, para recuperar energías y jugamos un rato. Después fuimos a ver muchos de los animales que allí viven, conocimos algunas de sus características e incluso pudimos acariciarlos. En el recorrido vimos: gamos (parecidos a los ciervos, pero más pequeños y con manchas blancas); burros (que necesitaban un buen cepillado); caballos de distintos colores y tamaño; ponis muy graciosos; ovejas cubiertas de mucha lana; cabras muy ágiles que subían sus patas apoyándose en la valla; pavos (el macho abría su cola para presumir ante la hembra y a pesar de ser muy feo, él se sentía muy guapo); cerdos «enanos» que olían fatal; ocas muy blancas; tortugas, que se estaban bañando; conejos con las orejas muy largas; una «alpaca» que llevaba un flequillo muy gracioso; gallinas, gallos, pollitos, dos negros y uno amarillo; emúes, parecidos a las avestruces, pero más pequeños; cobayas muy juguetonas;¡y hasta un águila! …

Como habéis podido ver, vimimos experiencias muy bonitas, con las que sentimos emociones muy especiales: «orgullo», por conseguir hacer el anj; «entusiasmo», acercándonos a algunos animales para tocarlos y darles de comer; «ternura», cuando vimos algunas crias que tomaban leche de sus mamás y cuando teníamos a los pollitos en nuestra mano; «admiración» hacia su belleza; «ilusión», por desear que llegara este día; y también un poco de «miedo o prudencia», por si nos podían hacer dlaño;etc.

                                  Deseemos pasar más tiempo con los animales,                                       porque en «los mundos de Panta» nos parecieron geniales.

 

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