Los alumnos de 2º de Primaria, en el área de Religión, hemos vivido una experiencia preciosa acompañados de Ana, mamá de una alumna. Os dejamos que sea ella misma quien comparta en qué ha consistido esta sesión:

El trabajo con la semilla.

La actividad que he llevado a cabo con los alumnos de segundo  de primaria es  fruto de las conversaciones que mantuvimos Carlos y yo hace varios meses acerca de cómo se podría llevar a cabo una propuesta  de trabajo  con la expresión corporal desde el Movimiento,  actividad que yo realizo, al mismo tiempo que se ofrecía un trabajo de interiorización a los pequeños.

Esta reflexión conjunta cristalizó en la actividad con la semilla de la cual algunos de vuestros hijos seguro que os han contado algo.

El propósito de la actividad ha sido doble. Se trabajó en parejas, haciendo uno de los niños de semilla y el otro de jardinero o jardinera. Los papeles se intercambiaron en una segunda parte del ejercicio, de forma que todos pasaron por las dos posiciones. Desde la posición de semilla, que fue cubierta por la tierra (el pañuelo), se dio la oportunidad al niñ@ de recibir simbólicamente toda la fuerza de la Tierra, el amor de la Naturaleza, y todo el alimento y cuidado que necesita para crecer fuerte y firme en la Vida. El jardiner@ acompañaba desde el contacto nutritivo ese crecimiento. Primero regaba la semilla, y  a continuación empezaba a animar con su contacto el venir a la Vida. La semilla iba poco a poco sintiendo el latido de la Vida y comenzaba a crecer, transformándose en una planta que seguía creciendo…. hasta convertirse en un árbol con fuertes raíces y con un tronco y ramas flexibles que son capaces de adaptarse a cualquier viento, elevando por último su mirada al cielo, hacia Dios.

En el segundo papel como  jardiner@, los peques ocuparon el papel simbólico  de mamá o papá, teniendo que cuidar la semilla como si se tratase de un bebé, «como lo hacía mama o papá contigo», de forma que se les invitaba a aprender y comenzar a cuidar y  nutrir a otro ser. Fue muy bonito ver este proceso de cuidado en tod@s ell@s.

Para terminar, el resultado de la actividad quedó plasmado en un hermoso dibujo creado entre tod@s donde quedaron representados cada uno de ellos en forma del árbol que había crecido desde su semilla, conformando al final un hermoso bosque donde había manzanos, limoneros, abetos, pinos robles…

Por último quiero compartir con todos vosotros  y todas vosotras que la experiencia nos ha llenado a todos,  tanto  a los niños y niñas, como a Carlos , como a mi. La mayoría de los peques en sus devoluciones nos compartieron , que lo que más les gustó fue la experiencia de ser semilla, porque les gustó mucho el contacto desde el cuidado con el compañer@.

¡¡¡Cuanta Vida floreciendo pudimos admirar en esta actividad!!!

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