Los alumnos de 3º y 4º hemos vivido dos jornadas muy intensas en la GRANJA-ESCUELA DE MOVERA. Hemos visto, olido, oído, tocado y saboreado la vida de una granja. José Miguel y Bet nos han mostrado la pasión con la que trabajan y cuidan diariamente a estos animales. Porque trabajar en una granja o visitarla es percibir sensaciones que no estamos acostumbrados. Cada día nos puede deparar una sorpresa inesperada como ha pasado en estas dos jornadas.

Estrella, Estrellita, Canela, Rayo, Tambor son los nombres de algunos animales… ¡Imposible acordarme de todos! Los hemos tocado sintiendo el calor y la suavidad de su pelo. Hemos olido la granja, el olor del grano, de los excrementos, el olor de algunos animales más intensos que otros…Hemos visto nacer dos cabritillos…¡algo que no podíamos imaginar…!¡el nacimiento de un pollito…!ver cómo rompe la cáscara de huevo es algo increíble…!

Y los sonidos que allí hay…podría decir que nunca hay silencio en una granja. El cacareo de las gallinas, el gruñido de la cerda Pepa y sus hermanos allí tirados en su pocilga, el balar de las ovejas y las cabras, el relinchar de Rayo un joven potro… aquí y allá se oían montones de sonidos…

Hemos sentido la emoción de poder dar de beber a un cordero, sentir sus latidos, montar en un burro, emocionarnos al tocar las suaves orejas de Tambor…

En el huerto hemos aprendido a distinguir una coliflor de una lechuga, las acelgas que tanto nos gustan, las borrajas, la remolacha… hemos olido las cebollas, “amasado” la tierra para plantar claveles chinos…sentido el calor de un invernadero…

Y saborear también una estupenda comida que con mimo y cariño nos han dado en el comedor escolar tanto las camareras como los cocineros.

Gracias a todas estas personas que trabajan en la Granja–Escuela de Movera porque nos enseñan cómo se debe cuidar, querer y respetar a los animales que tanto nos dan a cambio.

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