Hemos tenido la visita de dos papás ingenieros que nos han explicado cómo hacer unos robots muy divertidos…                                                                                   Primero,Toño, el papá de nuestra compañera Valeria, nos sorprendió con «EL ROBOT DIBUJANTE». Nos mostró todas las cosas que iba a necesitar: un motor, una hélice, una batería, unos cables, un interruptor, 3 palitos depreseros para formar un triángulo y una pajita cortada en 3 partes iguales para ser las patitas. Las herramientas que usó para pegar las piezas fueron una «pistola de silicona» y para unir los metales, una «estañador». Luego colocó un rotulador de cada color en cada patita y… ¡de repente se puso a funcioanar!.        A veces dibujaba con lineas curvadas y otras, dibujaba círculos. Además, Toño había traído de su casa otro robot igual y fue muy gracioso verlos «trabajar» juntos. Pero como no estaban programados, ni tenían sensores «de distancia», cuando se acercaban se chocaban y se caían. Sin embargo, vimos otro robot de juguete que sí tenía «el sensor anti-choque» y al ponerlo sobre una superficie con bordes, no se quedaba quieto porque sabía girar al notar un obstáculo.

En otra ocasión, Máximo, el papá de nuestra compañera Noa, también nos sorprendió con la construcción de otros robots «EL BARRENDERO, EL SALUDADOR Y EL TORTILLO».                  El 1º lo hizo utilizando un cepillo de ropa al que le colocó un motor y una batería. Para saber si la batería funcionaba bien, nos enseñó un nuevo aparato, «el tensiómetro». Al principio salieron ceros «000», pero cuando juntó unos cables que los unió con «el estañador», ya salieron otros números. Como el robot ya estaba listo para funcionar, unos niños estrujaron sobre un papel hojas secas del otoño. Cuando el robot barrendero se puso encima de ellas, como no estaba programado, no sabía a dónde llevarlas, pero… ¡consiguió barrerlas!.            El 2º lo trajo ya hecho de casa y era… ¡un robot articulado!. Con una mano nos saludaba moviéndola de una lado al otro y nos pareció muy simpático.                                                 El 3º también lo trajo hecho de casa y… ¿sabéis con que lo hizo?: con el plato de plástico en el que iba una tortilla cuando la compraron, por eso lo llamaron «Tortillo».

A los dos papás les regalamos unos «DIPLOMAS DE HONOR», no sólo por habernos demostrado que son unos excelentes ingenieros, sino sobre todo, por habernos contagiado su ilusión.                                                                                                                             También cada uno de nosotros hemos recibido un «diploma de honor», por haber sido, con ayuda de nuestras familias, unos magníficos ingenier@s, al construir nuestro robot con materiales reciclables.                                                                                                           Las maestras os felicitamos por vuestra maravillosa creatividad y gran colaboración. El pasillo, durante este proyecto, se transformó en un «CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE INGENIERÍA ROBÓTICA», para exponer nuestros aprendizajes y en el que nuestros robots han sido «los protagonistas».

 

 

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