Hace más de 200 años… un grupo de Hermanas de la Caridad de Santa Ana llegó a nuestra ciudad con la misión de ayudar a los enfermos, a los niños huérfanos  y abandonados, a los más pobres, a los más necesitados. En las páginas de la Historia de Huesca, la Congregación tiene nombre propio, no puede escribirse el paso del tiempo en la capital sin recordar la labor de caridad de tantas Hermanas que han dejado huella en el corazón de miles de personas.

La mañana del sábado 10 de noviembre, un pequeño grupo de 6 familias y 8 maestros se reunieron en la sede de Pedro Sopena para “caminar tras los pasos de María Ràfols”. Una ruta por calles y plazas de nuestra ciudad que recordaría la figura y trabajo de la Congregación.

La primera parada resultaba muy familiar para muchos de los paseantes; el CEI San José-Santa Ana. Al llegar a la “guardería” su directora pedagógica, Cristina Campo, acogió al grupo en el hall principal en el cual todas sus paredes desbordaban mensajes de amor, cariño, hospitalidad en forma de corazones, besos, abrazos… dibujos realizados por profesoras y niños del primer ciclo de Infantil que habían celebrado el 237 cumpleaños de María Ràfols. Cristina nos contó la vinculación histórica del centro con las Hermanas quienes regentaron el Asilo de San José durante décadas en las que daban de comer a 800 personas diariamente.

Siempre los niños han tenido un espacio en este centro ya que desde sus inicios acogía a los más pequeños para que las familias obreras pudieran trabajar, principalmente las mujeres a quienes se les ayudaba prioritariamente. En un lugar como este no pueden faltar los momentos de  alegría y diversión así que… ¡qué mejor manera de sentirlo que compartiendo juegos! El paracaídas deleitó a todos, pequeños y mayores, pasando un momento fabuloso.

RUTA EN FAMILIA

Próxima estación… la antigua Residencia de Niños. La actual Facultad de Empresa y Gestión del campus de Huesca alberga en sus muros una de las misiones clave desde 1.807 hasta 1.977. Hermanas procedentes de Zaragoza, Valls y Reus inician una labor de amparo y educación a niños abandonados, huérfanos… que perdura 170 años hasta su cierre por parte de las autoridades y reconversión para otros fines. Nadie olvida la indescriptible ayuda que derrocharon las Hermanas siendo modelos para la sociedad. Tras la breve descripción se aprovechó el enorme espacio que ofrece este lugar para jugar disfrutando de carreras, compartiendo muchas risas.

ANTIGUA RESIDENCIA PROVINCIAL DE NIÑOS

Mochilas al hombro continuó la ruta por el Casco Viejo hasta el Colegio  Mayor Ramón Acín, Facultad de Ciencias y Museo Provincial.

Allí el Padre Juan Bonal estudió dos asignaturas de Filosofía, ejerció de profesor y renunció a su cátedra para convertirse en el limosnero de los pobres. Las Hermanas llegaron desde el Hospital de Gracia de Zaragoza al antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Esperanza de Huesca tras una epidemia de peste en 1.804 que dejó a miles de enfermos en nuestra ciudad. Siempre al servicio de los más necesitados les acompañaron dando su vida por los demás. María Ràfols pasó 8 años desterrada en una pequeña habitación del actual colegio mayor Ramón Acín tras haber sido acusada por atender al enemigo en plena guerra de los Sitios de Zaragoza. Una mujer valiente que pasó a la historia con el nombre de Heroína de la Caridad.

El paseo finalizó en la sede del Coso del colegio siendo recibidos por la comunidad de Hermanas que vive allí quienes durante décadas han ofrecido su servicio a la educación de niños y niñas de Huesca y provincia. Tras la visita a la Biblioteca y a la capilla, todos compartieron un delicioso vermú que puso el broche de oro a la jornada de convivencia de la Familia Santa Ana.

VERMÚ EN FAMILIA

ENLACE DE FOTOS https://photos.app.goo.gl/iiBZ9adofqdrifB28

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