En nuestro cole, los niños de 4 años, hemos recibido una visita muy sorprendente: ¡Una ambulancia!. Pero no os asustéis, porque no se debió a que alguno de nosotros tuviera que ir al hospital, si no para saber que si tenemos un accidente o problema de salud, este medio de transporte viene, “¡con su sirena encendida!”, lo más rápido que puede, para auxiliarnos.

Hemos tenido la suerte de que los padres de nuestro compañero Guille, trabajan en un Centro de Salud y consiguieron hacer posible esta actividad.

Durante casi una hora, conocimos cómo es una ambulancia por dentro, cuántas máquinas tiene y muchísimas cosas que, estando muy ordenadas, cabían en un espacio muy estrecho, incluso en el techo.

No encantó probarnos los “collares que nos inmovilizaban la cabeza”, los cascos con las super gafas, ponernos en el dedo un medidor, etc.

Algunos de nosotros, hasta nos sentamos y nos paseamos en una silla con ruedas como si fueramos un paciente. Aunque el niño que mejor hizo de paciente fue Guille, porque lo recogieron del suelo, lo tumbaron en la camilla y lo metieron en la ambulancia…

Realmente, tanto los padres de Guille como sus compañeros, nos demostraron que forman un gran equipo de profesionales, llenos de simpatía, amabilidad, paciencia, disponibilidad, serenidad… osea, todas las cualidades que deben tener quienes trabajan con personas heridas o enfermas (médicos, enfermeros, auxiliares, conductores, etc.).

Con gente tan estupenda como ellos, nos sentimos seguros de que llamando al teléfono “061” nos rescataran y recibiremos la ayuda necesaria.

¡Muchísimas gracias!

P.D: LÁSTIMA QUE “LOS ANIMALES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN” NO PUEDAN LLAMAR A ESTE NÚMERO PARA QUE LOS SALVEN DE TANTOS PELIGROS QUE LES ACECHAN.

 

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