La Familia Santa Ana se reúne en el tercer domingo de Adviento para celebrar la llegada de la Navidad con GOZO  y ALEGRÍA en una soleada jornada que da paso a una semana cargada de acontecimientos y emociones.

La hospitalidad, acogida, solidaridad y fraternidad son valores que nos unen los 365 días del año recordándolos en la celebración de la Eucaristía que nos ha unido en torno a la mesa de Jesús. Más de dos centenares de personas hemos cantado villancicos y celebrado la lectura de la Palabra para significar el verdadero espíritu de los días que nos aguardan haciendo presente una acción de gracias que compartimos con toda la comunidad educativa.

La luz de la Navidad regresa, como cada año, a nuestra agenda y calendario.

La alegría y la ilusión de los niños nos caldea el corazón y nos hace un poco niños a todos otra vez.

El juntarnos la familia nos hace bien (aunque a veces nos cueste un poco). Nos saca de individualidades y autosuficiencias, nos visualiza que el camino de la vida no lo hacemos solos sino que somos tribu, familia.

El acordarnos de los más necesitados nos hace un poco más solidarios y nos revuelve y golpea por dentro lo absurdo e injusto que es serlo solo un día al año. Y eso nos hace mucho bien.

Las luces, la música, los colores, las felicitaciones que nos entrecruzamos, todo nos sumerge en un clima y sentir distinto.

Pero sobre todo es la mezcla de sentimientos de estos días… alegría y pena, ilusión y dolor. Sonrisas y lágrimas (como en la película), Por los que están, por los que faltan, por lo que fue  y ya no es, por lo que pudo haber sido y no fue. Todo eso nos pone el corazón en carne viva. Nuestro corazón, humano, en carne viva. Y eso es muy bueno.

Jesús, Dios hecho humano, Encarnación. Con un corazón de carne como el nuestro. Gracias.

Y gracias por esa bella promesa contenida en la Biblia: “Arrancaré de vuestro pecho el corazón de piedra y os daré un corazón de carne”.

Por favor te pedimos, dejémonos tocar por la ternura que salva. La tuya y la de los demás, que andan parejas.

Tras este momento de oración se ha dado paso a uno de los acontecimientos más esperados por todos los niños y niñas.

La llegada de los pajes reales de sus majestades los Reyes Magos de Oriente ha dejado imágenes que hablan por sí solas de ternura, ilusión y una magia única que no se puede explicar con palabras.

A su vez, hemos disfrutado de un sabroso almuerzo organizado por la AMYPA del colegio deleitándonos con los tradicionales “preñaos” acompañados de diferentes refrescos.

Destacar la solidaridad de la Familia Santa Ana con sus donativos así como en la compra de galletas de mantequilla y pulseras sacando un total de 371,25 euros para el proyecto “Luchando por la inclusión” (Bolivia).

Gracias por compartir con toda la comunidad educativa este día,

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Enlace de fotos de la mañana del 17 de diciembre:

https://photos.app.goo.gl/H4WqySJC7exe5zKo2

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