Los niños y niñas de 1º estamos acabando nuestra unidad de matemáticas en la que nos toca trabajar las cantidades que caben en los recipientes y dónde se puede verter más líquido o cómo podemos medirlo.

Y qué mejor manera de estudiarlo que el poder experimentarlo. Con cubos, botellas, jarras, vasos… bajamos al patio de recreo todos dispuestos a aprender matemáticas manipulándolas. Sí, sí, manipulándolas, porque de nuevo, nuestros instrumentos de trabajo fueron nuestras manos.

Una vez allí, la primera pregunta fue: «¿en cuál de todos estos recipientes podemos verter más cantidad de agua?»

Las respuestas fueron varias, pero todos estábamos de acuerdo que sería en el que fuera más grande. Pero…»¿y cómo saber cuánta podemos echar?» De repente alguien dijo la palabra mágica en unidades de medida de líquidos:


– «¡Con litros!»

Y así fue. Comenzamos a manipular y a comparar medidas. Teníamos una jarra que nos indicaba que ahí cabía un litro. Pero también tenía otra en la que estaban escritos un 1/2…


– «¿Y eso qué es?»

– «Pues es menos que un litro porque es más pequeña…»

De esta manera comenzamos a probar y descubrimos a base de llenar y rellenar la jarra pequeña, que dos jarras de 1/2 litros son igual que una de 1 litro. Y que tenemos un montón de cosas cotidianas en las  que cabe un litro, como por ejemplo, algunas botellas de agua.
Nuestra última pregunta fue..»¿y cuántos litros necesitaremos para llenar el cubo grande?» Pues manos a la obra. Rellenamos y rellenamos las jarras y las botellas y llegamos a utilizar…¡16 litros y medio de agua!
¿Seguimos midiendo en casa?

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