¿Necesito un metro para medir?

Si les hacéis esta pregunta a los niños de 1º de Primaria, la respuesta va a ser sencilla y rápida.

¡NO!

En nuestro cuerpo tenemos otras herramientas que podemos aplicar para medir y calcular distancias y qué mejor manera de comprobarlo en nuestro patio de recreo.

«- Paula, Maria Jesús…¡ Pero en este patio hay distancias grandes y distancias pequeñas!
– ¡Claro1 Pero en nuestro cuerpo también hay diferentes tamaños!»

Y nuestras mentes se pusieron a funcionar.
Teníamos varias distancias para medir. La primera de ellas, era cuánto había desde cada una de las papeleras del recreo hasta las escaleras de entrada. Algunas estaban más cerca, otras más lejos… ¿Qué podemos usar entonces?

«- ¡Pues las partes largas!»


Dicho y echo. Nuestras piernas se pusieron en funcionamiento y CON PASOS o PIES recorrimos todo el patio en parejas, apuntando las diferentes medidas que nos daban.
Pero, ¿qué podemos utilizar para medir el alto de la portería? ¿Y el ancho del banco? ¿Y la distancia entre los postes?
«-Es que no podemos subir con los pies por la portería…
– ¡Pero tenemos las manos!»
Y ahí es dónde entran en juego los palmos. Determinadas distancias más pequeñas se pueden medir con nuestras manos utilizando los palmos, pero sabemos que dependiendo del tamaño de cada uno nos va a dar un resultado u otro ya que no tenemos el mismo tamaño de manos, de pies o de piernas.
Fue una manera de aprender matemáticas muy divertida, ya que hemos podido poner en práctica con nuestro cuerpo lo que habíamos estudiado en el libro y comprobar nosotros mismos qué tenemos que utilizar en cada caso.
Pero esto no acaba aquí…¿os animáis a seguir midiendo?

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